¿Mi hijo/a está estresado?
Vivimos tiempos rápidos, escuela, trabajo, casa, salud, autocuidado, vida social, pareja... parecen ser muchas cosas las que tenemos que tener en equilibrio, que suenan como tarea imposible.
Como padres, tenemos una responsabilidad aún mayor, ya que la salud mental de nuestros hijos depende (en sus primeras etapas de desarrollo) de nosotros. En ocasiones, llegamos a perdernos en la rutina que dejamos de poner atención a aquellas señales que podrían darnos indicativos sobre si nuestros hijos están estresados o se encuentran en equilibrio emocional.
Según Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson (2018), en su libro "El cerebro afirmativo del niño" si bien a los niños les gusta estar activos, es necesario como padres buscar el equilibrio para que no los sobrecarguemos y por tanto generemos altos niveles de cortisol (hormona del estrés) en ellos. Estos autores proponen 7 preguntas que podrían darnos pistas para descubrir si tenemos saturados a nuestros hijos:
¿Mi hijo constantemente parece de mal humor o cansado?
¿Está tan ocupado que no tiene tiempo de jugar o ser creativo?
¿Duerme lo suficiente?.
¿Qué tan cargado de actividades está su horario?
¿Como padres estamos tan ocupados que no tenemos tiempos de calidad con ellos? (comidas juntos, tiempo de juego, apoyo escolar, momentos de ocio...).
¿Constantemente apresuro a mi hijo a las actividades?
¿Mi estrés y ocupaciones son tantas que pierdo paciencia con ellos?
¿A cuántas de estas preguntas contestaste con un "sí"? Tranquilo/a, te entiendo. Ser padres y equilibrar todo no es tarea sencilla. A veces pensamos que anotarlos a muchas actividades extraescolares les dará muchas habilidades, conocimientos y adaptabilidad para descubrir sus gustos y formar su personalidad (y estás en lo cierto), sin embargo, como todo en la vida, los excesos nunca son buenos. Pero estamos a tiempo de acercarnos al tan deseado equilibrio y punto medio en la crianza. A continuación, te comparto las estrategias que estos autores nos proponen para mejorar la salud mental de los niños (y de paso la de sus padres o cuidadores):
Mejora su higiene de sueño:
Tener un descanso adecuado es primordiar para la salud mental. Durante el sueño, el cerebro realiza una serie de procesos neurológicos de vital importancia, que ayudan a que los aprendizajes se consoliden, se fortalezca la corteza prefrontal (parte del cerebro que entre muchas funciones, gestiona emociones, controla impulsos y dimensiona consecuencias). Dependiendo de su edad, recuerda intentar que cumplan con sus horarios de sueño: 1-2 años (11-14 horas con siesta incluída), 3-5 años (10-13 horas con siesta incluída), 6-12 años (9-12 horas) y 13-18 años (8-10 horas). También es importante que el entorno en casa no sea caótico ni sobre estimulante a la hora de la rutina del sueño, permítele que su cerebro entre en la zona de descanso.
Permite que tu hijo/a tenga los tiempos de activación cerebral saludables: tiempo de concentración, juego, relación (pares y familia), físico (ejercicio), ocio y sueño.
Ayudar a que tu hijo pueda incluir en su rutina este tipo de actividades, ayuda a que su cerebro pueda tener un equilibrio y por tanto su desempeño diario estará en óptimas condiciones.
Ser padre no es sencillo, pero con pequeños cambios podemos hacer que nuestros hijos aprendan lo importante del equilibrio en su vida, a tomar mejores decisiones y a tener una salud mental adecuada.
¿Qué cambios requieren hacer para lograr este equilibrio?
Si quieres profundizar en el tema, te invito a leer el libro "El cerebro afirmativo del niño" de Daniel Siegel y Tina Payne.
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